Boletín «Economía al día» No. 9 septiembre 2026

Impactos multidimensionales de la jornada laboral extendida por desplazamiento

Autora: Dra. Herlem Isol Reyes López


Introducción

La adopción del Convenio núm. 1 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1919, relativo a la jornada laboral de ocho horas diarias, permanece como uno de los hitos más importantes en materia de derechos laborales. La aprobación de esta medida se constituyó tras décadas de demandas y movilizaciones obreras que buscaban fijar límites a jornadas extenuantes de más de quince horas impulsadas durante la Revolución Industrial.

La regulación de la jornada laboral a ocho horas no solo respondió a criterios de productividad, sino a la necesidad de redefinir las fronteras entre el tiempo de trabajo y la vida privada, institucionalizando la histórica consigna que Robert Owen formuló en 1817 con el principio 8-8-8: ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo y ocho horas de descanso; lo que permite a la población trabajadora disponer de tiempo propio para la convivencia familiar, el autocuidado y la participación social.

Sin embargo, a más de cien años de este avance y luchas sociales, la problemática en torno a la jornada de trabajo sigue plenamente vigente. En las grandes metrópolis actuales, las jornadas vuelven a extenderse de facto a trece y hasta quince horas debido a las largas horas que implican los traslados diarios de ida y regreso a los lugares de trabajo.