Boletín “Economía al día” 05/2013

Cuencas Hidrográficas Manejo y gestión, el debate pendiente

Autor: Lic. Carlos Morales López


Con el inicio de cada invierno y a medida que éste se intensifica, la sociedad guatemalteca queda perpleja ante el crecimiento de los ríos, las inundaciones y desastres provocados durante la época. Es frecuente también observar durante la época de lluvias a las autoridades de turno haciendo el conteo de las pérdidas y de la danza de millones de quetzales para reparar los daños. Esto es visto como algo normal por los guatemaltecos, pues las explicaciones limitadas de los funcionarios no van más allá de las intensas lluvias. Surgen también interpretaciones de orden divino que pretenden ocultar las verdaderas cusas del deterioro e invalidar la organización social como alternativa para gestionar las cuencas hidrográficas. Esto se repite año con año y los costos en vidas humanas e infraestructura tienden a incrementarse sin que las verdaderas causas sean objeto de debate.

Por su posición geográfica Guatemala se encuentra condicionada por la dinámica de tres vertientes hidrográficas: del Atlántico (10 cuencas), del Pacífico (18 cuencas) y del Golfo de México12(10 cuencas), sumando en total 38 cuencas que de alguna manera impactan en 108,889 km² del territorio nacional. Siendo la vertiente del Golfo de México con más extensión territorial (50,730 kms²) y mayor caudal por año (45,668 millones de mts³) según el INSIVUMEH (en MARN. 2011,3). El 55% del territorio lo forman cuencas de repercusión internacional ya que 47.5% de sus aguas van para México, 7.00% hacia El Salvador, 6.0% hacia Belice y 0.5, hacia Honduras (FAO, 2002,5).

Es posible encontrar algunos datos históricos sobre el manejo de cuencas hidrográficas en el país. En la década del 60 se inicia con la recopilación de información hidrometeorológica; en los 70 se enfocó en el manejo de recursos hídricos para la generación de energía eléctrica (INDE); en los 80 se orientaron hacia el riego y drenaje, protección de proyectos hidroeléctricos, abastecimiento de agua para los sectores urbano y rural; en los 90 existieron acciones conjuntas del Estado Guatemalteco y la cooperación internacional orientados al uso y manejo de recursos naturales, conservación de cuencas (AMSA-Amatitlán) y apoyo a la población de las mismas (FAO: 2002,6). Esto ha sido importante porque a pasos muy lentos, se evidencia el manejo de algunas cuencas en el país. Desafortunadamente ya en la primera década del tercer milenio muchas han sido afectadas por los cambios climatológicos y por diferentes acciones y prácticas como la industria (disposición de químicos), la agricultura, el crecimiento demográfico, obras de infraestructura, propias de la dinámica productiva.