Boletín “Economía al día” 04/2016

Cuencas Hidrográficas, el uso del agua y conflictos. El discurso de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como respuesta a la obstrucción de los ciclos de vida

Autor: Lic. Carlos Morales López


La reciente organización y toma de acciones por parte de grupos campesinos para rehabilitar el cauce de los ríos Coyolate y Madre Vieja en la costa sur del país, no generó mayor controversia. Según medios de comunicación la negociación entre las partes involucradas se ha llevado sin mayores costos. Sin embargo, este conflicto expresa las complejidades respecto al uso de las cuencas hidrográficas en el país y que a la fecha ningún gobierno ha tomado en serio. Por su posición geográfica privilegiada, el país cuenta con tres vertientes hidrográficas (vertiente del Golfo de México, del Golfo de Honduras y la vertiente del Pacífico) condición muy codiciada por el capital nacional que se fusiona con el capital extranjero abrazando el discurso del desarrollo económico.

El conflicto por las cuencas hidrográficas en Guatemala no es nuevo. Para el análisis de los conflictos es necesario recordar la definición sobre cuencas hidrográficas, porque el debate actual pretende llevarse a un espacio territorial muy reducido que no permite una visión más detallada de la problemática. Se insiste únicamente en la desviación de varios ríos, sin que esto permita observar el deterioro del recurso agua y los conflictos creados por el modelo económico vigente en un territorio mucho más amplio. No hay que olvidar los impactos provocados por la industria minera, por los proyectos hidroeléctricos y menos, olvidar el reciente desastre ecológico provocado por el cultivo de palma africana en el río la Pasión. Hay que tener muy presente la muestra del extremo deterioro de las cuencas hidrográficas en el país, llamada “Lago de Amatitlán”. Por el uso irresponsable del sector industrial y urbanístico, resulta ser, sin más ni más, la planta de tratamiento de aguas residuales más grande de Centro América o Latinoamérica, para vergüenza de todos los chapines.